Todos tenemos días, meses, años malos, terribles momentos pesimistas que inundan todo nuestro ser y ennegrecen completamente nuestra vida imposibilitándonos para ver la realidad...¿o quizá es al revés? Quizá cuando estamos en “esos días” es cuando vemos la vida del color que es, no gris, sino un negro puro y duro sin iluminación alguna ni contraste. Estos días además empiezan con pequeñas pinceladas casi imperceptibles que van añadiéndose a más y más molestias que acaban inundándote siempre de golpe y cuando ya no tienes manera de escapar. He hablado muchas veces de ese mismo tema, de esas situaciones, de esos momentos, de esas pequeñas y deliciosas -a la par que venenosas- ironías que invaden nuestra vida constantemente. Aunque se escondan siempre están ahí. Eso lo he dicho miles de veces. Y ya canso. La pérfida -o perversa como la llamo ahora- ironía. Pero cabe preguntarse, especialmente ahora, si es realmente así. Hoy me he dado cuenta de que podría no ser de esa manera. Me he obsesionado tanto con la pérfida ironía que ya me pregunto si ella me invade o yo la busco. Puedo indagar en si mi vida se ha convertido en un cúmulo de desesperaciones surgidas allá en el 2001 que no ha parado de llenar una corta lista que ahora se me antoja kilométrica aunque yo creyera que ya había sido eliminada completamente. En realidad nunca puedes bajar la guardia, pero soy demasiado confiado y creo que nunca vuelve a pasar. ¿O no lo soy? Porque es curioso como en otros temas -estrellas y luciérnagas- cada palo que he recibido en la vida me ha convertido en una personalidad cada vez más pesimista y negativa que ya a veces duda de si realmente puede volver a sentir algo así. Desde el último, creo que no me puedo recuperar... o tal vez sea que no puedo pensar claramente. Ya no sé discernir en qué son los sentimientos y cuáles son algunas sensaciones; quizá me he visto imposibilitado de disfrutar de ciertos placeres o tal vez me niegue yo a ello, no lo tengo muy claro. O ya no sé diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo lógico y lo sentimental. ¿Tomo las decisiones porque son las que de verdad siento o porque creo que es lo justo y lo correcto?¿Si hago eso último estoy haciendo bien? Muchas de mis últimas decisiones las he tomado con el último de los ejemplos al contrario de como hacía antes, que me dejaba llevar más que nada por el corazón -ahora me guío por un dudoso sentido de la justicia. Ya no me importa lo que es bueno para mí ¿o quizá sí lo haga inconscientemente? Últimamente no he sido dado a sufrir demasiado ¿no he tenido oportunidad o es que ya no soy capaz de percibir los momentos tristes de mi vida? Cuando muere alguien ¿lloro porque lo echo de menos o porque creo que es lo que se debe hacer en esos casos? O más bien ¿llego a llorar? A veces ni me doy cuenta, otras veces me sorprendo, y la mayoría me queda la incógnita de por qué ha sucedido. Ya no soy dueño de mis sentimientos. Incluso a veces llego a la conclusión de dudar de si mi vida pasa de ser una gran fuente de inspiración para mis relatos a una serie de acontecimientos inconexos que intento forzar para poder hacer las tiras ¿Baso mis tiras en mi vida?¿O intento llevar mi vida para la posterior creación de mis tiras?¿Hago algo por mí mismo o simplemente para tener algo que contar? Y encima mi entorno no ayuda en nada a mejorarlo, rodeado de personas incapaces de darse cuenta de lo que tienen delante de las narices, de oportunidades -algunas imposibles, otras mal aprovechadas, de enfados puramente estratégicos, de molestias voluntarias -¿provocadas sin querer o con alevosía?¿desconocía las consecuencias de mis actos o los realizaba con consciencia de lo que iba a pasar?¿intento hacer una broma o expresar mis verdaderos sentimientos?¿cuál es la mejor forma de ocultar una verdad?¿ponerla a la vista de todos? Vivo encima en un infierno de argumentos infundados e ilógicos que yo mismo empiezo por iniciativa propia o por no saber callar cuando debo ¿o quizá quiera hacerme notar?¿o llevar la razón?¿o demostrar mi valía? Que ha sido siempre cuestionada, desde mí mismo en aquella lejana oscura existencia, hasta cuando me alejaba a finales de año -por cuya acción fui gravemente criticado aunque ahora mismo -en nueva “pesimia”- creo que es más verídico que nunca. En divisiones de grupos -individuales o múltiples- que además parece que en ninguno soy de aceptar. ¿O tal vez sí?¿Son imaginaciones mías?¿Me emparanoio sin razón? Necesito una persona con la que poder hablar ¿Pero no la tenía ya? Sí, pero se fue. ¿Por qué? Por engaños, por falsedades, por volar...por libertad, porque quizá era lo que debía pasar ¿o era un argumento más para la tira?¿intentaba eliminar un personaje todavía no aparecido?¿no era éste un personaje bastante bueno, quizá de los mejores con los que me he encontrado en mi vida? Mi vida....¿son personas o personajes, son historias o caricaturas, es realidad o simplemente un triste boceto dibujado por un crío de veinte años que no sabe diferenciar entre el blanco y el negro -lo bueno y lo malo- y los distintos tipos de grises?¿Soy demasiado caótico?¿O simplemente egoísta?¿O quizá exijo más de lo que merezco? Y lo que tengo no lo aprecio ¿o sí?¿es eso lo que siento?¿es real?¿lo tengo de verdad?¿o está muy lejano quizá? Completamente inalcanzable como un sueño que quizá nunca debió cumplirse ¿o no lo hizo? Con variadas memorias de tristezas absolutas en mundos inertes e insensateces nacidas de estupideces creadas por imágenes que mi mente no sabe aceptar. ¿Vivo?¿O me dejo llevar?¿Y quién me lleva?¿Los demás?¿La pérfida ironía?¿Mis historias?¿Cuál debo vivir: mi realidad o mi ficción?¿La luz o la oscuridad?¿O es al revés?¿Cuál es lo bueno y cuál lo malo?¿Puedo descubrirlo?¿Seré capaz?...

...¿vale la pena?

Ciertamente cuando empecé este blog un amigo me dijo que mis textos se habían convertido en meros apuntes de diario, pero creo que esto no es así: siempre lo han sido.

José “ZERAV” Malvárez Carleos a 3 de Junio de 2006