Y hacía tanto tiempo que no escribía que no se había dado ni cuenta,
porque casi no lo recordaba, porque nada se le ocurría.
La verdad es que la imaginación seguía estando donde siempre, pero la pereza y la vagancia lo invadían profundamente.
Nunca se preocupó de este mal porque realmente no le importaba, escribía cuando tenía ideas y cuando le daba la gana dibujaba.
Pero desde su último cumpleaños no había realizado ningún escrito y la verdad es que su preocupación creció con gran ritmo.
Es de extrañar, aunque no tanto, pero le sorprendió haberse dejado, quería seguir escribiendo, quería seguir disfrutando pero no empezaba en ningún lado.
Últimamente la pereza se disipó rápidamente, la imaginación almacenada surgió por fin, y empezó a plasmar sus ideas súbitamente para alegrarse y disfrutar para sí.
Pero lo que él hacía no era sólo en su beneficio, lo que más le gustaba era hacer divertir, le encantaba cómo los demás disfrutaban con el contenido de las cosas que él decidía escribir.
Aunque como ya hemos dicho, él casi no escribía, últimamente sólo dibujaba, la verdad sea cierta, no sabe por qué no lo hacía pero esa mala temporada pronto se acababa.
Quien crea que sin oscuridad no puede haber ilusión, quien piense que sin luz no puede haber amor, que dé una vuelta por la vida y empiece a soñar, no se necesitan aditamentos para poder disfrutar.
Antes él creía que
necesitaba de otros –o de otra para más señas,
pero ahora se da cuenta de que no necesita a ninguna peña.
Puede imaginar,
vivir, y disfrutar de la vida, buscando alegrías,
que las encuentre eso ya es otra cosa pero así se divertiría.
Por fin deja de lado
aquellos escritos oscuros,
aquellos tristes tiempos pero que dieron sus frutos:
"Si te huelo, te necesito; si te oigo,
te anhelo; si te veo, te deseo; si te toco, me enamoro; si te beso,
enloquezco" eso escribía cuando pensaba en sus besos.
Y a veces imaginaba como "El
romanticismo invade mi mente, no sé qué me ha pasado, me doy cuenta sólo al
verte de que estoy enamorado." Pero esos romanticismos ya han pasado.
Chorradas que le decían, cosas que
sorprendían “Te quiero con locura mi amorcito de lechuga” a lo que él respondía
“Eres como una zanahoria que permanece en mi memoria”.
Quizá no sean los versos más agraciados pero
sí los que más comentarios han suscitado.
Y pensaba en aquella luz por esos tiempos,
que le daban emociones que todavía siento, esos locos que aun creen que lo ven
venir, no tienen idea de que no pienso ni en ti.
Hay más versos de enamorado que se pueden encontrar, y la verdad es que más bien no están de mal citar:
"¿Qué me gusta de tí? No es nada en especial, es
todo lo que forma tu ser lo que me hace enamorar"
“Cuando te necesito, te adoro; cuando te veo, me enamoro"
"Lo único que me da ganas de vivir es hacerte sonreír"
Otros fueron más agraciados y bien recibidos o más bien copiados aunque no por enemigos, este en especial tuvo buena acogida (léase el manual de enamorar a las chicas):
"Cuando te veo pienso: tu cara es
bonita, tus ojos, amables, tu pelo es precioso y tus labios,
inalcanzables"
Luego un par más antes de la gran sequía, aun
no sabía por lo que él existía:
”Te busco indefinidamente, te amo eternamente"
"Te veo lejos y quiero amarte, te veo a mi lado y no puedo ni
hablarte"
Y finalmente uno que se escribió no hace mucho tiempo, que suscitaba el
amor que hubo en otro momento, pero que daba a entender que este había acabado,
que las cosas por fin habían cambiado:
" Y nunca volveré a tocarte ni volveré a verte. No volveré a quererte ni
volveré a amarte."
Ya no era lo que antes, su corazón ya no la amaba, no existía esa luz que
por sí sola iluminaba. Los sentimientos cambiaron, la distancia lo provocó, y
donde antes había amor ahora había dolor, donde antes había amistad ahora hay
carretera, donde antes estaban sus ojos ahora izan banderas, donde él podía
soñar ahora sólo pasan coches, en quien antes podía pensar ya no la ve ni por
las noches. Ahora la soledad invade a los dos por su cuenta, se hacía realidad
la tristeza y su presencia. Ya no estaban juntos, pero no parecía importarles,
se habían olvidado de saber cómo amarse.
El tiempo dañó las cosas como él siempre hace, rompe los corazones que se
ataban fuerte antes, las luces y las oscuras, las
noches y las mañanas, las tardes y los amaneceres ya no esperaban, ya no
estaban.
¿Y dónde están los sentimientos, dónde yace ahora el amor? Yo no lo sé,
mejor que lo busques tú nueva luz del alba, no eres multicolor, ni tampoco
blanca, eres una analogía de los sueños imperecederos, ayúdame a buscar esos
sentimientos que yacen ahora por el mundo entero. Ayúdame a separarlos de las
energías negativas, sé que tú me traerás por fin
La alegría.
José “ZERAV” Malvárez Carleos a 14 de abril de 2004