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Ains.

 

¡Cuán rápido pasa el tiempo! Parece que fue ayer (menudo topicazo) cuando decía de pequeño “ego” constantemente. Mis primeras palabras…que bonito….mis padres dicen que vinieron a definir mi personalidad. Chistosos que son ellos.

 

Y en cambio ya han pasado tal cantidad de días desde mi nacimiento. ¿Y cuánto ha sucedido desde entonces? Los momentos son innumerables, los fracasos son grandiosos y los éxitos…casi nulos. Pero no ha sido una vida monótona, ni siquiera aburrida o pausada.

 

¿Qué es lo que más ha llenado todo este tiempo? Sin duda alguna la “pérfida ironía”, de acuerdo que como término sólo tenga un año de existencia pero no se puede negar que siempre ha estado presente. Como ya dije una vez, dediqué a mis padres una obra “porque la ironía en mi vida pusieron ya que llamarme José quisieron”. ¿Cuál es el significado de este, oh, grandioso verso? Pues nada más y nada menos que yo fui un hijo inesperado y en cambio mi nombre viene de “auménteme la familia”, o sea, una petición de un nuevo retoño. Cosas de la vida.

 

¿Y qué podría contar, oh, yo el grandioso e irremplazable Diox? Pues en la actualidad tengo la posibilidad de dar un vistazo atrás y ver todos los cambios que ha habido en mi vida, es increíble como hace menos de un año yo estaba totalmente sumergido en la llamada “Oscura Existencia” que espero que nadie tenga la desgracia de conocer. Simplemente decir que su nombre lo explica todo y fue realmente cómo me sentía. Ains…¿y cómo salí de ella? Buff…yo que en un principio creí con toda lógica que lo que me sacaría de tal oscuridad sería una luz, pero me temo que eso no hizo más que empeorar las cosas. La luz no quiso alumbrarme y la oscuridad me devoró y me condujo por los senderos de la agonía y de la desesperación (léase el magistralmente escrito “Ego o de la ausencia y de la desesperación”, pronto traducido a nuestro idioma –o no). Qué tiempos aquellos.

 

A veces me pregunto cómo es que yo puedo vivir sin luz en la actualidad…realmente eso no es del todo cierto pues ahora vivo feliz sin preocuparme de esas chorradas, disfrutando el día a día y alejado de las preocupaciones. Aunque puede que no piense ya en aquella bonita luz…pero…¿quién quiere una luz blanca cuando ve diariamente lo que yo puedo ahora?¿Y qué es lo que yo veo y que me ilumina día a día, os preguntareis? Un rayo de luz multicolor que trae consigo la esperanza. Parece sólo un pequeño matiz respecto a la anterior pero tiene diversas diferencias que puede que me acerquen a la absoluta felicidad (aunque depende de ella).

 

¿Y qué más contar? Parece que en realidad hay poco que decir de una vida más que una serie de metáforas que poca gente comprende en su totalidad. Aunque más que nada he de agradecer a todas esas personas que me ayudaron en momentos difíciles y que por ello les debo mucho.

 

Entre ellos puede estar la que ahora parezca la más menospreciada pero que en su momento me animó como nadie lo había hecho. Aquel gusanito que se creía una hormiga charló conmigo durante mucho tiempo y me amenizaba todos los días con su característica forma de ser.

 

¿Y, oh, qué decir del resto de personas? La maravillosa lectora, la más voluntariosa y gentil de todas mis amigas, que más apoyo ejerció en mi vida; aquel que fue profeta y cuyo nombre completo no debe ser pronunciado pues traería el caos y el desastre; por supuesto la luz, esa preciosa persona que me llenó el corazón de felicidad aunque también de amargura y por la cual aun hoy he de admitir que siento algo; ¿y a todos los demás? Basta de eufemismos que casi nadie comprendería, listemos y acabemos de una vez: Leticia, Bea, Bernardo, Julio, Camino, Beaf, Natalia, Myriam y demás personas que en el largo pesar ayudaron tanto.

 

Pero hete aquí que aún quedan cosas que contar como mis más perversas fluctuaciones. Aún no escapáis de mí, terribles lilims, recordad que yo soy vuestro Diox, aunque adoréis a uno falso, yo siempre os vigilo. Sois vosotros la peor calaña que existe pero he de resignarme a decir que…¡yo os amo! ¿Y por qué? Os preguntareis muchos, extrañados, pues es así porque en realidad yo también soy uno de los vuestros y no puedo escapar  de mi terrible constitución real.

 

Espero que el mundo cambie, y que alguien recoja de una vez la maldita rosa del desierto. Sé que es posible, o eso espero, y que al fin podamos reconstruir este mundo y dejar de destrozarlo. Es curioso como últimamente veo más esa posibilidad que antaño cuando era el “asqueroso pesimista de mierda”. Me alegro de que las cosas hayan cambiado. Que raro, pues antes decía que nunca cambiaría y que me gustaba como era.

 

Aunque en realidad eso no era del todo cierto también es cierto que en el fondo todos vamos cambiando según transcurra el tiempo. A mí, este ya me pesa en la espalda pues se nota que la edad avanza y mis convicciones no son tan firmes. Pero aún así, continuaré diciendo:

 

¡Yo os odio lilims!

 

¡Yo te maldigo, oh, pérfida ironía!

 

¡Yo amo a la luz! Sea esta cual sea, si la luz blanca, la oscura o el arco iris.

 

En realidad solo importa una cosa en la vida, y ésta es aprovecharla al máximo y ser felices la mayor parte del tiempo posible.

 

Hmm, sí que se nota la edad, me vuelvo sentimental con el tiempo (y como tú, oh, exprofeta, digas algo a este comentario o te rías pronunciaré tu nombre y se propagará el caos,  ¡y sin tan siquiera decirlo tres veces!). ¿Y a qué es debido este repentino ataque de sensiblería? A los años que pasan.

 

¿Cuántos eran ya?

 

Ah.

 

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José “ZERAV” Malvárez Carleos a 26 de Noviembre de 2003